7 Agosto 2009
Ayer jueves, 6 de agosto de 2009, murió uno de mis guionistas y directores favoritos, John Hughes. Uno de los responsables de que la década de los 80 fuese una de las más divertidas en la historia del cine. No había cumplido los sesenta. Sufrió un infarto mientras daba un paseo matutino, tan presuntamente saludable. Perra vida.
Hasta aquí, el momento sentimental. Ahora vamos con las frases prohibidas. En la noticia que informa de su muerte en El País -sacada tal cual de la agencia- hay dos que a partir de ahora no pueden usarse más:
"Una camada de jóvenes actores"
y
"años sin aparecer en público"
Lo de la camada está claro, ¿no? Por muy perros que sean algunos actores, no está bien publicarlo en los periódicos. Además, la frase ya está bastante sobada.
Y lo de llevar "años sin aparecer en público" refleja una confusión muy propia de los periodistas: identificar "la realidad" con "lo que pasa delante de mis narices". Hughes estaba dando un paseo por Manhattan. ¿Eso no es aparecer en público? ¿O pretenden decir que llevaba años sin salir de su casa? No, claro. Lo que dicen es que llevaba años sin aparecer ante la prensa.
Pues les recuerdo, amigos periodistas, que ustedes no son el público. Ustedes trabajan para el público (o deberían). Ustedes sólo son un intermediario presuntamente cualificado. Pero hay muchas maneras de aparecer en público que no precisan de su concurso.
Gracias a Dios.
servido por pianistaenunburdel
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6 Agosto 2009
A finales de 2008, ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados) tenía bajo su competencia a más de 34 millones de refugiados. 9 millones eran niños. No tengo datos sobre muertos ni heridos en guerra a lo largo de 2008. Ni falta que hacen. Hasta un becario de periodismo español debería ser capaz de comprender que la palabra "guerra" no debe usarse a la ligera en un periódico.
Es por ello que a partir de ahora queda prohibido el uso de la palabra guerra en cualquier contexto que no sea el de, ya saben: una guerra. Si no hay tiros ni soldados, no hay guerra.
Se prohíbe especialmente cualquier recurso retórico del tipo "sonar tambores de guerra" o "desenterrar el hacha de guerra". Y el ejemplo más irritante de esta mala costumbre, para variar, lo publicó El País:
"Los guionistas escriben una de guerra"
servido por pianistaenunburdel
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4 Agosto 2009
Me acaba de llegar por email esta carta, firmada -dicen- por cineastas como Carlos Saura, Cesc Gay, Isabel Coixet, Fernando Trueba y Montxo Armendáriz. Para adherirse, escriban adjuntando su número de DNI a
lola_mayo(ARROBA)yahoo(PUNTO)es
A mí hay cosas que no me gustan en la carta, pero comparto el espíritu. Sin embargo, no voy a firmarla. Desde luego que estoy en contra de la dichosa Orden Ministerial. Pero las adhesiones por email no tienen la menor credibilidad. Y sobre todo, YA ES CASUALIDAD que el Ministerio haya esperado al mes de agosto para preguntar por la opinión de los afectados, ¿no?
Vamos, que yo no escribo en papel higiénico. Que les divierta su puta madre.
Los directores y productores de pequeñas y medianas producciones del cine español hemos recibido con sorpresa el contenido del borrador de Orden Ministerial de desarrollo de la Ley de Cine. Esta Orden parece ajena al espíritu de esta ley aprobada en el Congreso de los Diputados. Sentimos que más bien parece una orden dictada por un Ministerio de Industria que por el Ministerio de Cultura.
Por primera vez, las ayudas del ICAA se concederán en función de si una película es cara o barata, no según su contenido o su interés para el público.
El borrador de Orden establece que, para obtener el mínimo de puntuación por el que se otorgan automáticamente subvenciones, será necesario que el productor invierta un mínimo de 2 millones de euros. Hablamos entonces de que el Estado premiará películas de 3 ó 4 millones de euros de presupuesto. Y nos preguntamos, ¿por qué necesita dinero quién ya puede obtenerlo con el éxito comercial? ¿Se concede dinero público a quien tiene capacidad de generar beneficios, al que está seguro de ser rentable?
El cine que este borrador de Orden pretende desterrar, ése que se hace con menos de dos millones de euros de inversión de un productor (a veces con muchísimo menos), es el cine hecho por pequeñas y medianas productoras, que emplea a gran cantidad de técnicos y que es un cine con valor añadido. Es el cine que está defendiendo la cultura española en docenas de festivales, el que se está exportando y vendiendo, el que se carga de prestigio cada año en el mundo entero, el que llena salas en festivales, universidades, museos, embajadas o sedes del Instituto Cervantes.
Repetimos que creemos que el borrador de Orden no se corresponde con el espíritu de la Ley de Cine, que defiende el cine español como cultura en su pluralidad de contenidos, valores y presupuestos. La Orden, por el contrario, es partidista, apoya solamente a los grandes, a aquel empresario que, al producir una película, pretende exclusivamente obtener rentabilidad económica . Recibe dinero quien ya lo tiene o quien está seguro de generarlo.
Ninguna industria se basa en un único tamaño ni en un único modelo de producto, desde los coches hasta los secadores de pelo. La salud de una cinematografía reside en los diferentes productos ofrecidos al espectador. Hasta el tan repetido modelo estadounidense cumple con esto. Y nadie, hasta ahora, ha podido demostrar en la historia del cine que una película de 10 millones de euros sea mejor que una de 1 millón. Si se pretende limitar el exceso de producciones, hay otros métodos para hacerlo... Paradójicamente, el Ministerio de Cultura parece tenerle miedo a la palabra cultura.
La Orden, además, sube el techo de espectadores necesario para recibir una subvención hasta una cifra desmesurada: 70.000. Al cine español medio no le queda otra forma de “puntuar” que la obtención de premios en festivales de prestigio. Porque, sorprendentemente, y esto nos parece gravísimo, lo que puntúa no es la participación en un festival, sino la obtención de galardones. Es decir, no basta con participar en la Quincena de Realizadores de Cannes, por ejemplo, sino que además hay que ganar un premio. Y aún así, siempre puntuará más una película de presupuesto elevado que la Palma de Oro, o un Oscar, por ejemplo.
Este nuevo y grave estado cosas tiene como consecuencia directa la eliminación de facto de alrededor de un sesenta por cien de la producciones anuales, que son de hecho las que producen un cine de diversidad cultural, de una mirada en gran medida diferente e innovadora. Además, puede generar la pérdida de empleo de una gran masa de trabajadores del cine y audiovisual, con el drama que ello supone.
Sentimos además que esta orden puede generar picaresca entre los poderosos. Puede ocurrir que la subvención se convierta en puro beneficio para una gran productora que realmente no necesitaba el dinero público para sacar adelante su producción. Este tipo de regulación fomenta además un tipo de concentración empresarial que conduce a prácticas monopolísticas.
En resumen, los directores y productores españoles de pequeñas y medianas producciones defendemos nuestro derecho a crear dentro del sistema, a crear un cine plural y vivo. Y protestamos por el contenido de una orden que aplaude a los grandes, a los ricos, a los que tienen mucho, a las empresas que, aparentemente, menos lo necesitan. Y esto refleja el momento social y económico que vivimos. Como decía la Biblia: “A quien más tiene, más se le dará y tendrá en abundancia, y al que tiene poco, aun aquello que tiene le será quitado" (Mateo, 13-12).
servido por pianistaenunburdel
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4 Agosto 2009

En la foto, la Librería de Teatro "La Avispa". ¿Ven ese cierre metálico a medio subir? Pues en realidad está a medio bajar. Estaba, quiero decir. La foto es del pasado 24 de junio. Fui a hacer unas compras y me los encontré haciendo inventario: el negocio no da más de sí.
A todos los que acostumbran a comprar sus libros en esa innombrable tienducha francesa de Callao, enhorabuena: acaba de cerrar otra librería de verdad. Con un poco de suerte, os pondrán un Starbucks, para que podáis sentaros cómodamente a tomar café en vasos de papel con vuestro nombre escrito, mientras hojeáis vuestro último Marías, vuestro último Zafón, vuestro último César Vidal.
A las personas con cerebro principios, les recuerdo que La Avispa sobrevive en Internet.
servido por pianistaenunburdel
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3 Agosto 2009
Una vez que todo el mundo aceptó sin rechistar que parte de la plantilla de redacción de un periódico estuviera compuesta por becarios, llegó el siguiente paso: obligar a los redactores a ser también reporteros gráficos. Obviamente, los más dispuestos a aceptar ese insulto fueron los peores redactores. Pronto demostraron que su talento fotográfico estaba a la altura del literario.
En la mitad de los programas de televisión en directo, la calidad de las imágenes apesta. Como apestan la mitad de las fotografías de la mitad de los medios impresos. Por eso, ya no tiene sentido volver a usar jamás la siguiente frase:
"Una imagen vale más que mil palabras"
Puede que una foto de Sebastião Salgado valga más que mil palabras de Jacinto Antón. Y una Polaroid desvaída, mal encuadrada y borrosa vale más que mil veces toda la obra de Lino Portela. Pero son ejemplos poco representativos, ¿verdad?
servido por pianistaenunburdel
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2 Agosto 2009
Todos sabemos que el periodismo como profesión seria se fue a tomar por saco hace ya un tiempo. Todos sabemos que casi la mitad de las noticias son cortapegados de agencias; que casi la otra mitad son chorradas; y que casi la mitad de los periodistas son cenutrios que se inventan declaraciones.
Centrémonos en este último caso. ¿Cómo averiguar cuándo un dato es inventado por el periodista? Es difícil, a no ser que uno sepa mucho del asunto. Pero hay una prueba casi infalible de que un plumilla está intentando retificar sus propias tesis sobre un asunto que no ha investigado lo suficiente. Es la frase prohibida de hoy:
"Los expertos aseguran que..."
Qué. Quién. Cuándo. Dónde. Cómo. Por qué. ¿Les suena de algo? Cuando el "quién" se llama "los expertos", vamos mal. 9 de cada 10 veces que vean esa frase prohibida en un artículo, la verán seguida de un dato inventado. No necesariamente falso, ojo. Hasta un mono mal amaestrado puede acertar de casualidad con la solución a una ecuación no lineal. Por la misma razón, incluso un becario de redacción español sin la menor noción de deontología profesional puede, de casualidad, llegar contar una verdad que en el fondo desconoce.
Pero nueve de cada diez veces, fallará.
Por cierto, que hay alguien que escribió mucho mejor que yo sobre una frase parecida: "un estudio indica que..."
servido por pianistaenunburdel
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31 Julio 2009
El tratamiento periodístico de la gripe A ha superado todos los niveles conocidos de manipulación, sensacionalismo e inmundicia verbal. Hasta varios MESES después de la aparición de los primeros casos, ningún medio nacional se molestó en aclarar ciertos datos anecdóticos, como por ejemplo: que la gripe A no es mortal; que tampoco es, ni mucho menos, nueva; o que todos los años se producen un par pandemias de gripe, y de una variedad más virulenta que la gripe A, concretamente la que llamamos gripe común.
Una vez que se han generalizado esos datos -que, por otra parte, cualquiera con dos dedos de frente y una mísera conexión a Internet podría encontrar- tampoco he visto que ningún diario nacional se moleste en investigar por qué, ante una amenaza tan ridícula como ésa, unos cuantos gobiernos occidentales hayan reaccionado comprando millones y millones de antivirales. De hecho, ni siquiera he conseguido leer en ningún sitio una verdad tan sencilla y a la vez inquietante como ésta: los antivirales no curan la gripe. El único remedio conocido contra el virus de la gripe, en cualquiera de sus variedades, son los anticuerpos. Que el Estado gaste millones en pagar antivirales es tan poco justificable como que los gastase en Lexatin. Y mucho más desasosegante. Al menos, administrando Lexatin a la población, se conseguiría...
No, dejémoslo. Es mejor no dar ideas.
En cualquier caso, lo que más me indigna del tratamiento informativo de la gripe A no es la estupidez generalizada, ni el servilismo de los medios dominantes. Es el uso de determinada frase, que queda prohibida de ahora en adelante:
"Los afectados ascienden a..."
Y el caso extremo de hoy nos lo trae El Economista:
"Nueva gripe. Los afectados ascienden a casi 13.000 y los muertos son ya 92"
En un sólo titular condensa: la mentira de llamar "nueva" a la gripe A; la pedantería del "ascenso"; un delicioso "casi" y un exquisito "ya"; y una loca distinción entre "afectados" y "muertos". ¿A los muertos no deberíamos considerarles afectados?
servido por pianistaenunburdel
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30 Julio 2009
Permítanme copiar y pegar aquí la definición que publica la RAE, (y perdón por citar a esa pandilla de presuntuosos) de la palabra "literalmente":
1. adv. m. Conforme a la letra o al sentido literal.
2. adv. m. Que debe entenderse en la plenitud de su sentido la palabra a la cual acompaña. Estoy literalmente extenuado.
El primer significado está más o menos claro. Pero con el segundo ha ocurrido una cosa curiosa. En algún momento indeterminado del siglo XXI, todo el mundo empezó a usarla en sentido totalmente contrario. Antiguamente, cuando la mitad de los periodistas no eran gilipollas y/o becarios (y perdón por la redundancia), se usaba para remarcar con ella la exactitud de una descripción que, a priori, podría parecer hiperbólica. Pero ahora, las hordas salidas de esas antesalas del infierno que son las Facultades de Ciencias (?) de la Información, han decidido que lo que mola es remarcar con ese adverbio el sentido hiperbólico de una descripción.
Ejemplazos:
"Toda una generación de artistas e intelectuales catalanes fue literalmente raptada por el talento dramático de la voz rara, imperfecta e irrepetible de la Callas"
"A medianoche, el recinto atronaba literalmente con la banda inglesa que hizo historia del ruido con Loveless"
"El Potemkin despertó admiración en su país de producción y fue, casi literalmente, una bomba de mano en los países occidentales."
La última es mi favorita. Ese "casi" es maravilloso. Y ese loco empeño de ser específico (bomba de mano) dentro de una hipérbole... qué perfecto ejemplo del desastre lingüístico. Y eso lo ha escrito un señor que anda por los sesenta tacos. El mundo se acaba.
Pero mientras quede algo en pie, hay que seguir barriendo la casa. Así que, a partir de ahora, y de manera preventiva, queda prohibido el uso de la palabra literalmente, en su segunda acepción. El periodismo no necesita subrayados retóricos. Se presupone que lo que se afirma en un periódico es cierto.
Y ya puestos, queda prohibido también el uso de la palabra virtualmente. No creo que sea necesario explicar las razones.
servido por pianistaenunburdel
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