La Coctelera

Tribulaciones de un guionista

10 Septiembre 2008

ECHAR VARIOS POLVOS SEGUIDOS

No puedo parar. Ahí van tres más.

UN ONCE.- A veces un guión, en su tercera o cuarta versión, está muy muy bien, pero que muy bien... Y sin embargo uno sabe que aún puede mejorar. Es como un pastel buenísimo, pero sin guinda. En esas situaciones, la guinda del pastel es lo que llamamos "un once". O sea: el guión está de sobresaliente, para sacar un diez. Pero ya puestos, decidimos buscar algún elemento que realmente marque la diferencia, que no sólo sea excelente, sino además original, único, irrepetible... Como hacer un examen y sacar un once.

(Lo que me recuerda la anécdota del once de Vigalondo y Cobeaga)

EL TIEMPO DE DESCUENTO.- Un buen guionista reconoce de manera intuitiva la estructura no sólo de una historia, sino de una escena, incluso de una frase. Y se lo toma en serio. De hecho, es una de las cosas más importantes para vivir de esto: saber dónde empezar una escena y dónde cortarla. Ya saben la máxima: entrar tarde y salir pronto. Sin embargo, muchas veces uno tiene un chiste genial para el final de la escena, e insiste en meterlo aunque sabe que estructuralmente no viene al caso, que no aporta nada a la historia, que no respeta la lógica de la situación. En esos casos, es cuando los compañeros le miran a uno y le dicen: "estamos en el tiempo de descuento". Y uno, si es buen guionista, renuncia al chiste y sigue adelante.

UN ENSAYITO GRABADO.- Una de las cosas más difíciles en un rodaje es mantener la frescura en las interpretaciones. Muchas veces, la interpretación perfecta, con el tono y el ritmo exactos, se da en un ensayo. Y luego, a base de repetir y querer perfeccionar, resulta que la toma buena por cámara queda ya impostada, falsa. Pero a la vez hay muchos actores perfeccionistas que sienten reparo en que la primera toma sea la buena. Es una de las grandes falacias del cine: que puedes repetir todas las veces que quieras hasta que salga bien. Repetir varias tomas es como echar varios polvos seguidos. Puede que te den las fuerzas para cuatro o cinco, pero rara vez irán a mejor. ¿Qué hacer para lograr esa frescura de la primera toma, sin que los actores piensen que no les estás dando la oportunidad de perfeccionar su trabajo? Cuando intuyas que la primera toma puede ser la buena, no les digas que vas a rodar. Di que es un ensayo, haz una pausa como si se te ocurriese una idea en ese momento, y di al ayudante de dirección: "bueno... vamos a rodarlo por si acaso". El ambiente será mucho más relajado, los actores interpretarán sin estar pensando en repetir, y tú tendrás el material en la lata. Y luego, si quieres quedar bien, les dejas hacer un par de tomas más. Para que se queden contentos. Total, luego vas a montar lo que te salga de las narices...

Por cierto, si piensas que es un truco que puedes usar pocas veces antes de ser descubierto... es que no conoces a los actores.

servido por pianistaenunburdel 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Javier Chacón

Javier Chacón dijo

Tendríais que montar entre todos un diccionario, me está encantando todo esto. Aunque hay que reconocer que el título de hoy engaña, no parecía un diccionario, sino un manual... que no es que diga que a mí me haga falta...
(aquí iba a meter un chiste genial, el mejor de la historia, pero es tiempo de descuento...)

11 Septiembre 2008 | 02:03 AM

José Ignacio

José Ignacio dijo

Jejeje.
Totalmente de acuerdo con el comentario final sobre los actores.

11 Septiembre 2008 | 11:12 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de pianistaenunburdel

Tribulaciones de un guionista

ver perfil »
contacto »

No le digan a mi madre que trabajo de guionista. Ella cree que soy pianista en un burdel.




Fotos

pianistaenunburdel todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?