La Coctelera

Tribulaciones de un guionista

27 Agosto 2008

JACINTO ANTÓN, SUPERVIVIENTE

El señor de la fotografía se llama Eduardo Strauch. Sobrevivió a un accidente aéreo tan tremendo que cuesta no establecer comparaciones con el de la semana pasada en Madrid. ¿Acaso ustedes no preferirían morir en el acto a pasar 72 días perdido en los Andes?

Yo sí. Especialmente después de leer la entrevista que le hizo Jacinto Antón en El País. La reproduzco a continuación. (Las negritas son mías.)

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ENTREVISTA: ALMUERZO CON... EDUARDO STRAUCH

"No hable sólo de antropofagia, por favor"

JACINTO ANTÓN 25/06/2008

Eduardo Strauch ha sobrevivido a un accidente aéreo, ha aguantado 72 días en los Andes con lo puesto y ha practicado la antropofagia, pero es un hombre tímido. Uno puede confundir al principio esa timidez con suspicacia, pero Strauch, uno de los 16 supervivientes del célebre episodio inmortalizado en ¡Viven! (el libro y, después, la película) y ahora objeto de un conmovedor documental, Náufragos, de Gonzalo Arijón, no pone ningún reparo a tratar los aspectos macabros de aquella dramática aventura. Una sola petición: "Por favor, cuando escriba, no hable sólo de antropofagia". Quedar para comer con un superviviente de la tragedia de los Andes tiene su aquél. Él pide verdura y pescado, pero no arruga una ceja cuando su comensal se inclina por el entrecot al punto. "No, no soy vegetariano. Me gusta la carne. Es cierto que al volver de los Andes pasé unos meses sin comerla". También le costó volver a volar. Pero lo ha hecho, como ha regresado, varias veces, a aquella cumbre doliente, en la que quiere que al morir esparzan sus cenizas.

El tema de la antropofagia va saliendo en la comida. "No tengo ningún problema para hablarlo. La curiosidad me parece normal. No me siento distinto por haber comido carne humana; tampoco lo percibí como una comunión, pero eso ayudó a algunos". Strauch tiene un porte elegante y educado. Se declara agnóstico. Cumplirá 61 este año pero conserva parte del atractivo de aquel joven jugador de rugby del que tres chicas se declararon sus novias cuando le dieron por muerto en los Andes. Arquitecto, casado, con cinco hijos de edades entre 17 y 27 años, dice que su relación con la historia de la tragedia ha ido variando en intensidad, pero que siempre le ha acompañado. "Un 20% de mí está todavía en la cordillera, y no quiero que baje", explica. "Nunca tuve problemas de conciencia, ni pesadillas, pero lo que vivimos allí fue algo tan conmovedor... Estoy seguro de que he ido haciendo una sanación, una autoterapia; sin embargo, aún hay duelo". Eduardo Strauch, que contaba 25 años, formó parte allí arriba del núcleo duro: fue de los que se encargaron de obtener y distribuir la carne de los cuerpos -una tarea que "no era grata"- durante los 65 días que los consumieron. Tomaban poco cada vez. Empezaron, dice, por los que conocían menos, pero nunca trascendía exactamente de quién se trataba. No se limitaban a la fibra. También comieron tuétano. Hacer uso de "cierto humor negro" les ayudó mucho en el trance, y ofrecerse ellos mismos: "Si muero, comédme, nos decíamos unos a otros". Considera que la fortaleza mental fue decisiva para sobrevivir. Recuerda el impacto, la sensación de irrealidad, el ruido infernal, el instante de silencio y luego los gemidos. Fue su primera relación con la muerte. No se considera valiente -"del montón"-, pero sí pragmático. "A otros les costó mucho la decisión de la antropofagia, se les cruzaban reflexiones religiosas, filosóficas. Yo lo tuve muy claro. Y estoy muy contento de haber podido lidiar con todo aquello". Ha podido hablarlo con sus hijos e incluso responderles a qué sabe la carne humana: "A vacuno". La de los Andes es una historia con muchos ingredientes, con perdón por la palabra, pero sin sexo: "No hubo, todo ese tiempo se nos olvidó".

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550 palabras de entrevista, y Jacinto Antón se las arregla para escribir cinco veces la palabra "antropofagia", y aludir al asunto otras diez veces, algunas de ellas con cachondeíto incluido. Y de remate, titula el artículo precisamente así: "No hable sólo de antropofagia, por favor".

En realidad, yo ya sabía que la cosa pintaba mal a mitad del primer párrafo. Concretamente, cuando Jacinto Antón se refiere a sí mismo en tercera persona. Cuado un periodista se considera a sí mismo parte de la noticia, mal vamos.

Claro, que es comprensible. Jacinto Antón, periodista, puede presumir de un logro no inferior al de Strauch. Porque sobrevivir dos meses y medio perdido en mitad de una cordillera helada, y luego rehacer tu vida... no está mal. Pero sobrevivir a un año de la asignatura de Deontología Profesional que se imparte en todas las Facultades de Ciencias de la Información, y que te resbale todo lo que en ella se imparte... eso sí tiene mérito.

Recuerden: si un día se convierten en personas relevantes y les entrevista un tal Jacinto Antón, pídanle un favor: "cuando escriba, no hable sólo de la madre que le parió".

servido por pianistaenunburdel 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

mikele

mikele dijo

Que bueno tenerle de vuelta. ¡Por favor quedese ¡ :-) un saludo

27 Agosto 2008 | 03:22 AM

Irnomen

Irnomen dijo

Sinceramente, esta clase de periodista es jugoso y suele tener gran atractivo para medios que por alguna razón aun mantienen el prestigio de antaño (aun con las turbulencias idiológicas que desfiguraban sus realidades), pero ahora parece ser que los únicos periodistas buenos son aquellos que no han estudiado periodismo.

27 Agosto 2008 | 12:26 PM

quim

quim dijo

Por el bien de los gusanos, el día que se muera Jacinto Antón mejor que lo incineren.

27 Agosto 2008 | 02:33 PM

Nacho

Nacho dijo

Andes, pianista! Sobrevivió en los Andes!
Correcciones molestas aparte, una alegrías que hayas vuelto.
Abrazo.

Nacho.

27 Agosto 2008 | 06:00 PM

Q

Q dijo

Al menos reconoce ser amoral, cuando titula el artículo con el único deseo que le manifiesta la persona que con su testimonio le he permitido cubrir un espacio en un periódico que le paga por ello. Se escapa, este Jacinto, de asociar un suceso con otro, alejándose de aportar al lector una idea de lo que puede ser que se caiga el avión en el que vuelas. Le falla a su entrevistado, y ¿le falla al lector?

27 Agosto 2008 | 07:57 PM

pianistaenunburdel

pianistaenunburdel dijo

Gracias, Nacho. Corregido.

27 Agosto 2008 | 10:22 PM

Jacinto Antón

Jacinto Antón dijo

Hola:
Soy Jacinto Antón y he conseguido lo que me había propuesto: que leyerais mi artículo. Muchas gracias.
Hay muchos guiones que intentan generar expectación y solo consiguen bostezos.
Espero que no sea tu caso, pianista.
Un saludo

5 Septiembre 2008 | 04:46 PM

Miss Julie

Miss Julie dijo

Si el señor Antón tiene que cargarse lo que podría ser una buena entrevista para que lo leamos, no sólo se saltó la clase de ética, también la de marketing (si es que hubiera o hubiese tal asignatura) porque después de esto me pensaré si leo algo firmado por él.

Y si hubiera habido algun tipo de duda, esa especie de amago de venganza del final dice mucho sobre su talento. ¡Enhorabuena Sr. Antón! Ha matado dos pájaros de un tiro.

9 Septiembre 2008 | 06:27 PM

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