La Coctelera

Tribulaciones de un guionista

6 Abril 2007

WORD vs AVID

Escribíamos una sitcom baratita, de esas que tienen un par de estrellas en el reparto, pero ni un duro para exteriores ni efectos especiales, por simples que fueran. De hecho, suele haber una relación causa-efecto entre ambas circunstancias, no sé si me entienden.

Según mi experiencia, cuando un productor escatima dinero de partidas fundamentales para poder pagar a estrellas, la producción no va a ser agradable: los resultados serán cutres, y los productores culparán a los trabajadores. Pero cuando lo hace para poder pagar a cualquier estrella, sea o no adecuada para el papel, la producción va a ser, además, un fracaso. Opino que el establecer una relación directa de causa-efecto entre tener una estrella y tener éxito es la manifestación más pura de la estupidez humana.

Voy a explicar lo que ocurrió con esta sitcom: como el 99% de las producciones, en un primer momento se planteó a lo grande: tres días para cada capítulo de 25 minutos; el primero para ensayar, y los dos siguientes para grabar. Y con público, nada de risas de lata. Y dirigida por alguien de renombre. Digamos que las expectativas eran equivalentes a las que se tienen ante el primer polvo.

Entonces, empezaron a buscar estrellas. Y todo el mundo estaba ocupado, o cobraba barbaridades. Y lo mismo con los directores de renombre. Pero con éstos, enseguida bajaron el listón y acabaron contratando al director de exteriores de una serie que no tenía exteriores. O sea, al que grababa los planos de situación. Sin embargo, con las estrellas no querían bajar el listón. Les daba igual la Interminable Lista de Ejemplos que demuestra que las estrellas no garantizan el éxito, pero las chapuzas sí garantizan el fracaso. El productor prefería una chapuza con estrellas a una obra de arte con caras nuevas. Aunque él no lo decía con estas palabras, claro.

Así que contrató a dos estrellas que han demostrado sobradamente que tienen menos gracia que un funcionario de Hacienda, y les pagó las barbaridades que piden sus agentes. Esto, naturalmente, desbarató por completo los presupuestos, así que los compensó recortando el tiempo de grabación de los capítulos. Como había contratado a un director chapucero, que mataría a su madre por conservar el puesto de trabajo, le bastó con presionarle un poco para que renunciase al día de ensayo. Total, ¿para qué hace falta ensayar? ¡Esto va grabao, ya repetiremos lo que haga falta! Naturalmente, a esas alturas ya había renunciado a tener público, lo que no significa que hubiese renunciado a las risas. De lata, se entiende.

De manera que empieza el rodaje: en un día desahogado, el director apenas tiene veinte minutos para montar una puesta en escena que, según el guión, incluye tropezones, bofetadas, amagos, equívocos, enredos, miradas de complicidad, silencios significativos y otros miles de matices que, hechos con tiempo y talento, producirían risa. Pero hechos sin tiempo y por gente sin gracia, le dan a uno ganas de cortarse las venas despacio con un cuchillo oxidado. Digamos que los resultados estaban tan lejos de las expectativas como suele ocurrir con el primer polvo. Como dijo uno de los guionistas: esta serie conseguirá que el espectador se enganche... A la heroína.

Hay algo que muchos productores todavía no saben, a pesar de que todos los guionistas del mundo, y casi todos los espectadores, tienen clarísimo: la comedia es el género más difícil de todos. La querencia que le tienen muchas productoras se debe sólo a que, sobre el papel, parece mucho más barata de producir que otros géneros, como la ciencia-ficción o el thriller: las persecuciones no son en coche, sino a pie y por el salón. Las únicas batallas que hay son de almohadas. En lugar de tiros, se pegan tartazos. Pero la confección exige un primor muy superior. Además, da la casualidad de que es tan difícil de hacer como fácil de estropear. Si escribir un thriller es tan fácil como armar un castillo de Lego, la comedia se parece más a un castillo de naipes.

Y como los productores son genéticamente incapaces de reconocer que han pagado demasiado por un producto defectuoso, cuando los naipes se van a hacer puñetas jamás culpan a las estrellas. Siempre culpan al director, o a los guiones. En general, al que mejor lo haya hecho. Puede sonar paradójico, pero es que es más agradecido criticar injustamente a una persona capaz e inteligente, que acusar con razón a un tonto de baba. Porque con el primero, al menos entablarán una discusión entretenida, con argumentos de altura. Con el segundo, en cambio, nadie les discutirá, pero sólo podrán sacar una conclusión: fui un imbécil al contratar a este tío.

En resumen: el productor de la serie, que en principio estaba enamorado de los guiones, decidió que si las secuencias eran una mierda en montaje, es porque ya lo eran desde guión. Es curioso que nadie se hubiera dado cuenta de tal problema hasta que veían las secuencias montadas. Lo cierto es que el montaje tenía menos ritmo que el duque de Lugo, pero claro, ¿quién iba a culpar al montador teniendo a mano al guionista, ese hijo de perra que cobra una pasta por juntar palabras en un ordenador? Porque ahí está la clave: cualquier gilipollas puede manejar el Word, pero el Avid es otra cosa. Si los procesadores de texto fueran aplicaciones crípticas y sólo se vendieran en cirílico, los guionistas seríamos la pera.

Pero el caso es que allí está el productor, en la sala de montaje. Acaba de ver el premontaje del primer capítulo, y se ve flanqueado por un director mediocre, un montador de magazines, y una secretaria que nunca había visto un premontaje de nada. Las caras serias como si acabasen de ver las imágenes del 11-M. Y es que no hay nada más trágico que un chiste mal contado. Es como un gatillazo. Todos miran al productor. Él calcula sus posibilidades: es imposible repetir la grabación. Remontar ni siquiera se le ocurre. Él concibe el montaje cinematográfico como el montaje de un mueble de Ikea: sólo hay una forma correcta. Así que, como se árbitro de fútbol que se siente culpable por haber omitido una tarjeta incontestable e intenta compensarla con otra tarjeta injusta, el productor se gira hacia la pila de guiones que hay en una mesa cercana, y dice: ¿éste es el guión de mañana? Y se lo lleva a casa. A mejorarlo. La única razón concreta, aunque inconfesable, es que es la opción más barata. Al menos, eso parece: abrir Word, teclear, cerrar Word. Gratis.

Al día siguiente, aparece en el plató con un montón de cambios. Lo ha hecho más gracioso. Con muchas exclamaciones gritos, chistes e hipérboles sacados de Internet, y repitiendo una de cada tres frases: ¡Que no, hombre, que no! Que te digo yo que no. Que no todo el mundo es orgasmo. Que ese tío suda más que el sobaco de un churrero.

Cuando enseña por ahí sus correcciones, el guionista de plató arruga la cara, el director arruga la cara, y el director de producción... Arruga las correcciones y las tira a la basura. Si quiere cambiar algo, que lo haga con antelación. Porque hay algo que el productor no ha pensado: cada cosa que él teclea en Word, significa poner a trabajar a un equipo de cincuenta personas. Y eso ya no es ni tan fácil, ni tan gratis.

A lo largo de varios días, el productor encargar reescrituras al guionista de plató, al director, al director de producción. A nadie le gustan sus propuestas, que son tan originales como esto tiene que parecer el camarote de los hermanos Marx. Me recuerdo explicándole que la escena del camarote de los hermanos Marx sólo es graciosa en su contexto. Como todo, por otra parte. Y su contexto es: un espacio muy reducido, y unos polizones que intentan pasar desapercibidos. El humor procede de la exageración de una de esas premisas, y la contradicción hiperbólica de la otra, no de la mera acumulación de seres humanos. Si uno llena de gente, pongamos por caso, el bar de Aída, ya me dirás tú dónde cojones está la gracia.

Pero el argumento que le convenció fue: ¿no van a ser muy caros todos esos figurantes?

El caso es que un buen día, viendo que los guionistas estábamos obsesionados con proteger nuestra creación, y que pensábamos lanzar dardos envenenados contra cualquiera que nos criticase (que era gente de tanto criterio como su secretaria y un becario que nunca llegó a articular una frase más larga que sí, jefe), el productor tiró por la calle de en medio y escribió él mismo una escena. Como solía decir otro famoso productor, me arremango y lo hago yo.

Los guiones de la serie solían ocupar unos treinta folios, para once o doce escenas. La escena que escribió este lumbreras ocupaba DIEZ FOLIOS. Como era incapaz de acortarla, pero tampoco pensaba tirar a la basura todo ese esfuerzo, se la entregó al director de producción y a los actores... Sin decirles que la había escrito él. Eran, sencillamente, cambios que se habían hecho al guión.

Y aquí viene mi anécdota favorita de la serie. Por cosas como ésta adoro a los actores. Unas cuantas horas más tarde, el productor le preguntó a una de las actrices si les gustaba la escena... Sin decirle que la había escrito él. Y ella le contestó que le pasaba algo raro con el texto, algo que no le había ocurrido en veinte años de profesión: lo leía una y otra vez... Y no conseguía aprendérselo.

Grabar esa escena costó innumerables horas y tomas. Los actores no sabían por qué. Casi nadie del equipo sabía por qué. Pero yo sí. Y el productor también. Y confío en que esa irrefutable demostración de su incapacidad para hacer mi trabajo le haya quitado alguna que otra noche de sueño.

Puede que (espero que) ese productor nunca lea este blog, pero por si acaso, aquí va un consejo para él:

Deja que los profesionales hagamos nuestro trabajo. Tú limítate a pagarnos y recoger la plusvalía. Y si algún día quieres marcar paquete, no intentes hacer nuestro trabajo: limítate a pagarnos mejor.

servido por pianistaenunburdel 29 comentarios compártelo

29 comentarios · Escribe aquí tu comentario

KesheR

KesheR dijo

¡Diso! Me muero por saber en qué series trabajas.

Por cierto, como siempre me lo he leído entero, casi ningún blogger consigue eso.

6 Abril 2007 | 11:33 PM

RinzeWind

RinzeWind dijo

Son las idiosincrasias de este maravilloso país en el que el trabajo que se hace "con ordenadores" (ya sea escribir un guión o programarse una página web) no es trabajo sino que se considera mamoneo.

7 Abril 2007 | 10:14 AM

Metabarón

Metabarón dijo

Así entiendo que tantas teleseries patrias sean horribles. Los productores NO DEJAN QUE SEAN BUENAS.

Y encima se quejarán...

7 Abril 2007 | 11:18 AM

meneame.net

meneame.net referenció

Cómo cargarse una buena idea para una sit-com

Cómo el productor de una serie que apuntaba buenas maneras puede cargarse su propio producto. Desde darle más importancia a los actores que a los guiones hasta pensar que el guión lo puede hacer cualquiera que sepa abrir el Word. El Pianista lo cuenta magnificamente, como siempre, con el ejemplo de una telecomedia española real, aunque no diga cuál es.

7 Abril 2007 | 11:21 AM

Lazarus Darrforl

Lazarus Darrforl dijo

Bueno, y a fin de cuentas, ¿por qué no conseguían aprendérselo? Me dejas en ascuas.

7 Abril 2007 | 11:38 AM

pianistaenunburdel

pianistaenunburdel dijo

No se lo aprendían por la misma razón por la que un músico sería incapaz de memorizar una partitura compuesta por mí: porque la yuxtaposición aleatoria de notas no es música, y algo parecido ocurre con las palabras.

Lazarus: veinte flexiones.
Kesher: me ha emocionado usted.

7 Abril 2007 | 12:49 PM

pianistaenunburdel

pianistaenunburdel dijo

Debo decir que el director, en realidad, no era un chapucero. Era un tío majo y competente, que sufrió tanto como los guionistas, e hizo lo que buenamente pudo.

Lo he retratado como un pelele por aquello de "no dejes que la realidad te estropee una buena historia", pero de pronto he pensado que podía llegar a leer esto, y... Bueno... Que lo siento, compañero.

7 Abril 2007 | 12:57 PM

Jack SH

Jack SH dijo

Como todo el mundo yo he usado el Word y open office durante mucho tiempo, pero ahora me he pasado al Celtx, razones? Multiplataforma, freeware, Puedes tener una cuenta gratuita donde almacenar tus guiones en internet de manera confidencial, es muy intuitivo y comodo de manejar... no es como el final draft, diseñado para que parezca que lo que haces es muy complicado (que lo es) y que te pases horas peleando con el programa y el inefable "ask the expert" para evadirte de escribir... en la edicion yo empeze usando el premiere, pase al final cut pro, y actualmente uso avid, no son mas que "lapiceros del año 2000" como los llamaba mi profesor, si no sabes dibujar no valen para nada, sin una base solida solo son juguetes muy caros.

yo creo que para que una obra sea buena todas sus partes tienen que estar a la altura... esto solo funciona en simbiosis.

PD: Felicitaciones por el blog, es algo muy necesario en españa, animo ;)

7 Abril 2007 | 02:36 PM

Vigalounge

Vigalounge dijo

Perfecto, Pianista. Me encantaría haber trabajado con tanto hijo de puta como Ud. y tener cientos de anécdotas que contar como las suyas. Me temo que mis anécdotas laborales no tienen apenas valor: No hay supervillanos.

Sólo un apunte: La comedia no es el género más complicado. Es el más sensible a la ignorancia.

7 Abril 2007 | 02:47 PM

jose gillis

jose gillis dijo

Dios mio, que malos y que tontos son los productores. Menos mal que los guionistas nunca se equivocan y lo hacen todo bien... Estamos salvados. Acabemos con esos parasitos, que los guionistas asuman el control de la inductria y todo saldra bien.

7 Abril 2007 | 03:03 PM

porfineslunes

porfineslunes dijo

Bestial, pianista! Cómo me alegro de que alguien tenga las agallas de llamar incompetentes a los que se lo merecen... Aunque esto que cuentas podría aplicársele a casi cualquier serie en España, ¿algún día nos dirás de qué serie en concreto se trata? Saludos.

7 Abril 2007 | 04:26 PM

pepito

pepito dijo

Jose Gillis, debería echar un vistazo a lo que pasa con la televisión en los USA: El guionista controla el producto. Tienen crédito como productores ejecutivos y ellos deciden. Y ahora diga que no le gustan Six Feet Under, West Wing o cualquiera de éstas, anda, dígalo.

7 Abril 2007 | 05:26 PM

pianistaenunburdel

pianistaenunburdel dijo

Gillis: yo no he llamado tontos y malos a TODOS los productores. Si quiere extrapolar principios generales de mis anécodotas concretas, allá usted. Pero dicen que el que se pica, ajos come.

8 Abril 2007 | 12:40 AM

jose gillis

jose gillis dijo

Hey, pianista, sigue con tu melodia que el local esta lleno.

Las historias de buenos y malos son un elemento clasico de la industria, lo unico que puedo reprocharle es que colocar al productor de malo esta ya muy visto.

Efectivamente, en los USA, por lo menos en television, los productores suelen ser creadores y guionistas de sus series. Eso de que se respeta mas a los escritores es una mala interpretacion de la situacion o un sarcasmo.

Efectivamente, me gustan mucho las series americanas, desde Bonanza a Prison Break, que se le va a hacer, nadie es perfecto.

Sospecho que en el retrato del proyecto de serie faltan algunos personajes trascendentales, como el programador de la cadena que obliga a contratar estrellas, el directivo que prefiere producto ramplon sin riesgo para que no le echen, etc., sin los que no se entiende lo que pasa ni el lamentable estado de la ficcion televisiva.

Pianista, es evidente que no has llamado tontos a todos los productores, y el que se pica ajos come. Soy bastante alergico al ajo, y como no lo como me pica poco. El maniqueismo y los chistecillos clichecillos me pican algo mas.

Hace unos dias lei en El Mundo las declaraciones de las grandes esperanzas blancas de la industria española (Koldo Serra, el del concursante, etc.) y solo coincidian en una cosa: la razon ultima del fracaso de sus proyectos es la estupidez de sus productores que no promocionan su obra, la ignoran, no la cuidan, compran ellos la taquilla, se forran tanto con la produccion que no necesitan explotarlas, etc. La misma melodia.

8 Abril 2007 | 01:50 AM

Samuel

Samuel dijo

Desde mi punto de vista, ajeno al negocio, la anecdota de Pianista revela una situaciación que produce bastante desconfianza. Un amateurismo galopante en la producción audiovisual en este país. No dudo de que existen profesionales cualificados. Pero lo que me extraña es que a cargo del proyecto se situe la persona con más desconocimiento del medio. Alguien que no ha escrito un guión en su vida y que aún así crea que puede dar lecciones a sus más experimentados subordinados demuestra tener un bajo concepto de estos. Y la única explicacación a esto, es que a su vez el productor tenga un bajo concepto de si mismo, en la línea de: Sí a mi me han puesto de jefe, y no tengo ni idea, los que están a mi mando tienen que ser mucho peores. Nótese que en cambio el sujeto mostraba un respeto reverencial por los actores. Lógico, a estos los conoce desde hace años, por tanto no duda de que saben más que él, y por tanto los teme. Me sorprende bastante que alguien que no comprende perfectamente el proceso de producción audivisual (hasta el punto de no saber para lo que vale y para lo que no) sea el productor. ¿Quién le pone al cargo?

Claro que también es posible otra explicación más sencilla, que el mencionado productor en particular fuera un completo idiota.

8 Abril 2007 | 04:18 AM

Mangamoncio

Mangamoncio dijo

Muy esclarecedor su post, estimado Pianista. Y muy triste, también. Es penoso que el control absoluto sobre una obra lo tenga la persona que pone la pasta en lugar de la que pone la creatividad y las ideas... Mi pregunta es: ¿¿hay alguna posibilidad de que cambie esta situación que vivimos los guionistas en España?? Me gustaría saber su opinión...

8 Abril 2007 | 10:45 AM

Un guionista más

Un guionista más dijo

¿Y qué pasa si en lugar del productor el malo de la película es el coordinador de guión? Pues que el guionista está todavía más desprotegido ante las críticas del resto del mundo, ya que el coordinador, aprovechándose de la jerarquía, llega hasta cotas de poder más altas a las que comentarles con la boca pequeña que tiene un equipo de mierda. Y, claro está, su credibilidad es más alta sólo por tener un cargo más elevado (lo que no quita que su competencia sea más que dudosa, que suele serla)
Billy Wilder nos libre de trabajar con un coordinador incompetente.

8 Abril 2007 | 12:09 PM

acho

acho dijo

Pues como decían en Forrest Gump: "Lo has dicho todo, tío". ¿Quien no ha tenido que escuchar aquello de "no, si este capítulo, ya se veía desde guión que no iba bien..." Por supuesto, eso después después de que el capítulo esté rodado, montado, musicado, se haya estrenado y se haya estrellado.

Y yo me tomo el post como un ejemplo de como la incompetencia puede estropear un producto: en este caso el responsable es el productor, pero bien podrían ser los de ficción de una cadena, el director, el coordinador de guiones, la estrella de turno... Es tan difícil hacer algo bueno, es tan frágil crear, que si cualquiera de estos se empeña en cargarse una serie entera el solito, lo consigue.

8 Abril 2007 | 02:25 PM

Roberto

Roberto dijo

¿Y qué tal un enlace a youtube para ver esa famosa escena de dialogos imposibles de aprender?

8 Abril 2007 | 03:22 PM

RinzeWind

RinzeWind dijo

Roberto: me parece que, si el pianista no quiere decir en qué serie estaba trabajando, está jodida la cosa de que ponga un enlace al corte.

8 Abril 2007 | 05:59 PM

Alberto González

Alberto González dijo

Hombre... "Menos gracia que un funcionario de Hacienda". Ahora entiendo que no puedes convencer a tu madre de que eres GUIONISTA

8 Abril 2007 | 07:01 PM

Galahan

Galahan dijo

Buah, lo lamentable es que la escena es tan clásica...
Pero, como dicen por ahí, no se limita al productor incompetente, si no al "incompetente" de por si, que suele pulular por todos los trabajos.
Y no sólo en ficción. En programas también pasa. Y como no, la culpa siempre suele bajar al último de la cadena. Y ese es el guionista, que para eso pone él en marcha todo.

Anda que no me comí la semana pasada insinuaciones del tipo: "Este guión está más flojo que los de semanas anteriores" y similares, mientras aguanto que los cómicos graciositos vomiten frases sin sentido que no pone en el guión, se salten líneas enteras que dan sentido completo a los textos. Reciten sin pararse a entender lo que están diciendo... Vamos, un trabajo de dirección. Pero no, la culpa es del guión. Al parecer, escribir un chiste incluye dar la brasa al actor para que lo suelte gracioso durante horas. Ya.

Lo mejor sucede cuando escribes (como me ha pasado) en programas en los que el productor de turno mete mano, escribe y cambia un texto a un actor (o presentador) sin decirle nada de la autoría del mismo y estos protestan, critican el texto o diréctamente se niegan a representar tamaño sinsentido. Y tu sonríes como un cabrón delante de él y todo es felicidad en tu interior. Lo siguiente es dar un portazo e irte (también lo hice) pero no siempre puedes jugártela así.

Saludos!

9 Abril 2007 | 12:10 PM

sralted

sralted dijo

Pianista, nos pone usted contra las cuerdas de la realidad: ¿será extrapolable su experiencia a otras áreas de la "producción": servir a los clientes en un restaurante, hacer obra en casa, concebir y construir todo un edificio, sacar a la calle un diario, gestionar un hospital, una universidad o un ministerio como, por ejemplo, el de Hacienda???
Es reconfortante que, a lo que uno puede haber sentido, alguien sepa poner letra. Como siempre, un placer leerle, señor.

9 Abril 2007 | 12:11 PM

salanova

salanova dijo

Éste blog es la leche(de bueno). Entre Peter BIskind con HOllywood y usted con Españawood, van a sacar a relucir toda la mierda que hay. Esperemos que la mierda se vaya limpiando.

9 Abril 2007 | 01:44 PM

Marinero

Marinero dijo

Sr pianista... Quizá no me conteste, pero ¿tiene ud. algo que ver con 'Cafetería Manhattan'?

Me he divertido de lo lindo con su post!!!! (Lástima que el mundo en el que estamos inmersos sea así). Ojalá cambie pronto la situación.

Saludos!!

9 Abril 2007 | 05:53 PM

pianistaenunburdel

pianistaenunburdel dijo

Marinero: preferiría, por motivos obvios, mantener el anonimato. No me pida pistas.

Alberto González: reconozco que la frase "menos gracia que un funcionario de Hacienda" no está a la altura de sus textos Globomédicos. De hecho, la primera versión era "menos gracia que Alberto González sobrio", pero los amiguetes me dijeron que le podía sentar mal.

Sralted: me alegro de haber conseguido, por fin, arrancarle un comentario. Siga por aquí, por favor.

Acho: ídem. Ojalá siga elevando el nivel de este blog con su experiencia.

9 Abril 2007 | 07:38 PM

v a n i a

v a n i a dijo

¡Y qué normal es que cuando uno se pone pesado con su guión el productor le eche la culpa a su ego! Es una suerte que tienen otras profesiones: cuando el arquitecto se pone pesado con la estructura de su edificio diciendo que se les va a caer encima, nadie se pregunta si será una cuestión de ego.

Saludos.

10 Abril 2007 | 09:40 PM

elguionistahastiado

elguionistahastiado dijo

Muy buena historia, que creo que ya te había oído en persona. Sé de qué actores hablas y, aunque me caigan bien, son unos zotes para la comedia. No hay nada peor que escribir para que tiren tus lineas a la basura. Y si encima el jefe mete mano...

Con gusto te linko desde mi último post, que roza el asunto, pero con más generalidades, lugares comunes y menos gracia, claro.

Saludos

19 Abril 2007 | 04:10 PM

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No le digan a mi madre que trabajo de guionista. Ella cree que soy pianista en un burdel.







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