La Coctelera

Tribulaciones de un guionista

15 Noviembre 2006

BARRAS Y TONO

Corría el año 2003, y yo trabajaba en una pequeña cadena de televisión. Como realizador. Sí, han oído bien: no toda mi vida he estado de este lado de la máquina de escribir. Por aquel entonces, yo formaba parte del Equipo Melocargo. Ya saben: “en el guión dice tal, pero me lo cargo, porque me mola más cual...”

El caso es que hacía poco que habían cambiado al Jefe de Realización. El jefe saliente era un tipo arbitrario y pusilánime. El nuevo era todo eso, y además estaba loco. Como las maracas de Machín. Veía visiones, inventaba palabras y –esto es teoría mía- dependía de una medicación para funcionar... Y se olvidaba de tomarla.

Para que se hagan una idea, el primer día de trabajo, cuando tomó posesión de su nuevo ordenador, echó un vistazo a las carpetas que había por allí, y en seguida vio algo ante lo que decir las palabras mágicas: Me Lo Cargo. Era una pobre carpetita amarilla titulada significativamente Emisión. Y se la cargó. Contenía la rejilla de emisión de los próximos dos meses. La que se montó después fue digna de verse. Pero ésa es otra historia.

El tipo llevaba un tiempo intentando convencerme para renovar la estética del programa que yo realizaba. O en otras palabras, cargarse la antigua. Como estaba loco, no se daba cuenta de que me había convencido a la primera, entre otras cosas, porque a mí me importaba una mierda la estética del programa (y sospecho que a la audiencia también). Él me insistía cada mañana en que hiciera un montón de cambios, y yo le contestaba cada mañana que me parecía todo muy bien, salvo unos pequeños detalles técnicos que hacían totalmente IMPOSIBLES los cambios que proponía. El tipo asentía con gravedad, como hace la gente cuerda cuando comprende que hay un problema, y a la mañana siguiente volvía a sugerirme los mismos cambios, sin acordarse en absoluto de los problemas.

Yo decidí que aquello constituía una especie de statu quo, y dejé correr el asunto. Siempre he pensado que el trabajo de un realizador es algo así como inyectar sentido común en un proyecto, y me parecía de sentido común buscar un cierto entendimiento con el jefe, aunque fuera un entendimiento de frenopático.

Todo fue bien durante unas semanas, hasta que una mañana, hace hoy exactamente tres años, estaba conduciendo camino del plató y me encontré con La Madre de Todos los Atascos. Eché un cálculo mental, y deduje que iba a llegar como dos horas tarde a la grabación del programa. Teniendo en cuenta que la grabación del programa duraba unas dos horas, tenía un verdadero problema. Así que llamé por teléfono al Jefe.

PIANISTA.- Oye, mira, que hay un atasco increíble en la carretera y voy a llegar t...
JEFE.- Ningún problema. Hasta luego.
PIANISTA.- No, espera, es que hoy hay grabación en plató y hay que preparar los...
JEFE.- Vale, no te preocupes, adiós.
PIANISTA.- Pero oye, es que...

Me había colgado. Echando mano del sentido común, concluí que lo más sensato, cuando un jefe te dice ningún problema y no te preocupes, es pasar del tema. Allá él.

Casi dos horas más tarde, estaba aparcando frente al plató. Estaba contento, porque me había librado del Macrocoñazo que era grabar el programa, y quedaba ante mí un día bastante relajado. Entré en el plató disculpándome, convencido de que ya habrían terminado. Puse mi mejor cara de circunstancias, y pregunté:

PIANISTA.- ¿Cómo vais?
JEFE.- Psché.

Le pregunté respetuosamente si quería seguir él o si prefería que le relevase, y por toda respuesta, se levantó de la silla y se alejó unos pasos en silencio. Me senté, tomé el guión y el bolígrafo, y me extrañó ver el guión limpio como la patena. Ni una anotación a bolígrafo. Me volví al mezclador, uno de esos tipos tranquilos que siempre están de buen humor, y le pregunté cuánto habían grabado. Vi sus mandíbulas apretadas. Vi sus ojos enrojecidos. Sus labios dibujaron un silencioso nada.

Dirigí una mirada interrogante hacia El Nuevo Jefe, que ya no era tan nuevo, ni parecía un jefe en absoluto. Pero el pobre estaba entregado a su pasatiempo favorito: deambular con la cabeza gacha, murmurando de forma ininteligible. Paseaba nerviosamente de un lado a otro de la sala, sin dejar de bisbisear.

Yo respiré hondo. En peores plazas hemos toreado, me dije. Tenía unos diez minutos para hacer el trabajo de dos horas, pero llevaba el tiempo suficiente trabajando en la televisión para saber que la matemática euclidiana es una mariconada. Recordé aquella vez que tuve que hacer una entrevista multicámara con una sola cámara, y no hubo ningún problema; recordé aquel “programa estrella” que tuvimos que improvisar, sin guión y sin plató, y obtuvo las felicitaciones de todos los mandamases; recordé aquel spot que grabamos en media hora, con una Mini DV de cien mil pelas, y estuvo tres meses en emisión. Esto era pan comido.

Miré los monitores: todos los elementos del decorado –una compleja mezcla de imagen real y gráficos generados por ordenador- estaban manga por hombro. Comprendí que el pobre hombre había intentado realizar sus cambios en el momento de grabar. Y esta vez sí que se lo había cargado. Pensé que no hay nada más lamentable que un director sin un plan. Un buen director es, por encima de todo, metódico, frío y calculador. Los artistas temperamentales, que se dediquen al lienzo.

Abrí el micro y saludé a los presentadores. Lo primero, siempre, es saludar a los presentadores. Más vale que la gente que curra dando la cara esté de buen humor. Y los presentadores, esa mañana, tenían una cara de mala hostia que daba miedo. Les dije escuetamente: Buenos días y perdón por el retraso. Acabo de llegar. La forma en que gritaron MENOS MAL me habría hecho llorar si yo hubiera estado en el lugar del jefe.

Miré al operador de VTR, al mezclador, al iluminador, al de sonido, al del prompter. Me miraban como un cachorro abandonado en una cuneta miraría a un conductor que ha parado a recogerle. Suspiré, y empecé a darles las mismas instrucciones de todas las mañanas. Las ejecutaron con una rapidez asombrosa, como si llevasen dos horas deseando ejecutarlas. Que era exactamente lo que ocurría.

Mientras cada uno hacía su trabajo, puse a los presentadores a ensayar el texto. Se quejaron, porque lo habían ensayado ya muchas veces. Pero cuando les dije que yo no había oído el ensayo, no rechistaron más.

Mientras ensayaban, noté una vocecilla a mi espalda. Era el jefecillo. Seguía musitando, un pelín más alto que antes. Agucé el oído, y por fin entendí lo que decía. Era algo así como vamostardemuytarde... hayquegrabarya... fatalfatalgrabar...

Concluí que no debía entrometerme en una conversación privada entre un hombre y sus zapatos, y seguí a lo mío. El ensayo había sido perfecto. Todos los técnicos habían recompuesto el decorado en un tiempo record. Con dos o tres modificaciones mínimas, la cosa quedó perfecta. Felicité a los presentadores. Lo último, antes de grabar, siempre es elogiar el el ensayo. No cuesta nada, y renta mucho.

Estábamos ya listos para grabar, cuando el jefecillo se colocó justo detrás de nosotros. El mezclador se volvió, sorprendido: el murmullo se estaba volviendo demasiado evidente. Le hice al mezclador un leve gesto de ni caso, y tomé el micro que me comunicaba con la sala de aparatos.

PIANISTA.- Control Central para REA3.
VOZ.- Adelante, REA3.
PIANISTA.- Empezamos a grabar, por favor.
VOZ.- Joder, ya era hora...

Risas en la sala. Y tras las risas, la letanía otra vez: fatalvamosfatal... grabarhayquegrabar... tardellegamostarde... Parecía una especie de Willy Loman, pero sin las buenas intenciones. Y el murmullito ya me estaba tocando la moral. Hay algo decididamente malvado en la gente que se ofusca cuando otros solucionan los problemas que ellos han creado.

Respiré hondo y me dije que sólo quedaban unos minutos para pasar aquello, e irme con los técnicos a reírme de lo ocurrido. Y de pronto, sonó el altavoz.

ALTAVOZ.- REA3 para Control Central.
PIANISTA.- Adelante, Control Central.
ALTAVOZ.- Mira, que tenemos un problema con el magneto, y vamos a tener que cambiarlo. Será un minuto.
PIANISTA.- Muy bien, nos avisáis...

Y el murmullo se hizo voz.

JEFE.- Hay que grabar ya, ¿eh?
PIANISTA.- Sí, sí... Será un minuto.
JEFE.- No, un minuto no. Llevamos dos horas aquí, y no hemos grabado nada.
PIANISTA.- Ah, ¿no? Y eso... ¿Cómo ha sido?

El tipo me mantuvo la mirada durante un segundo, y en seguida volvió a dirigirse a sus zapatos, sin duda mucho más comprensivos que yo. El altavoz volvió a sonar:

ALTAVOZ.- REA3 para Control Central.
PIANISTA.- Adelante, Control Central.
ALTAVOZ.- Vale, ya está cambiado. Dadme barras y tono para probarlo, y empezamos.
PIANISTA.- Allá van.

Para quien no lo sepa, barras y tono son unas señales estándar de imagen (barras de colores) y sonido (un pitido) que permiten comprobar que el aparato grabador (el magneto) está recibiendo la señal correctamente. Es una comprobación rutinaria, y suele ser la última que se hace antes de grabar. O sea: sólo quedaban unos segundos. Todo iba bien. El mezclador lanzó barras y tono. El molesto pitido llenó la sala. Sonaba como un alivio. Abrí el micro para decirles a los presentadores que estábamos a punto de empezar, cuando de pronto el jefe venció definitivamente la batalla que venía librando con su medicación, y se puso a gritar:

JEFE.- ¡Barras y tono NO! ¡Eso ya lo he hecho yo! ¡Ahora hay que grabar!
PIANISTA.- Ya, pero es que han cambiado el magneto y...
JEFE.- ¡A grabar!
PIANISTA.- Tienen que comprobar que la señal...
JEFE.- ¡¡A grabar!!
PIANISTA.- Faltan diez segund...
JEFE.- ¡¡¡A GRABAR!!!
PIANISTA.- ¿Me estás escuch...?
JEFE.- ¡GRABARGRABARGRABARGRABAR!

Me levanté bruscamente de la silla y me encaré con él. Y el tipo se quedó mudo. Debió pensar que iba a pegarle. Con gran parsimonia, cerré el bolígrafo con que anotaba el guión, lo tiré despreciativamente sobre la mesa, y a escasos centímetros de su jeta, le dije:

PIANISTA.- No te aguanto más.

Y mientras los compañeros del Control Central nos anunciaban que ya estaban listos para grabar, recorrí con la mayor tranquilidad los cinco o seis metros que me separaban de la puerta. Ya había salido al pasillo, cuando lejos, muy lejos, le oí gritar:

JEFE.- ¡¡FUERA DE AQUÍ!!

Hoy hace exactamente tres años de aquello. En aquella cadena tenía buenos amigos, un empleo fijo, poco trabajo, catorce pagas, Internet de banda ancha y unas cestas de Navidad descomunales.

No lo he echado de menos ni un solo día.

servido por pianistaenunburdel 35 comentarios compártelo

35 comentarios · Escribe aquí tu comentario

fanshawe

fanshawe dijo

Oh, yeah!

Ains, que gusto me ha dado imaginármelo, por dios...

15 Noviembre 2006 | 01:15 PM

Dios

Dios dijo

Sólo una cosa que añadir a su post. ¿Recuerda, señor pianista, la parrafada de "El camino del hombre recto..." de Pulp Fiction? ¿Recuerda las dos primeras palabras después de la primera pausa?
...
Pues ahí queda eso.

15 Noviembre 2006 | 01:51 PM

alberto problemas

alberto problemas dijo

Tiene un cleeex...para limpiarme?

15 Noviembre 2006 | 02:58 PM

Zhalim

Zhalim dijo

Desde luego, Pianista, cuando demuestra por qué es usted un guionista de éxito resulta maravilloso. Lástima que se haga tanto de rogar.

En fin, no se puede tenerlo todo.

15 Noviembre 2006 | 03:25 PM

Lois Lane

Lois Lane dijo

Superman no contaba sus heroicidades.

15 Noviembre 2006 | 04:00 PM

Belmondo

Belmondo dijo

Por favor, da alguna pista para identificar la cadena y el programa.

15 Noviembre 2006 | 04:02 PM

Sitoxic

Sitoxic dijo

Hay que ver Pianista no aguantas nada... es que tu jefe era un visionario incomprendido, era un Kubrick televisivo jejeje

15 Noviembre 2006 | 05:28 PM

Elotroquetambiénerarealizadorallí

Elotroquetambiénerarealizadorallí dijo

¿¿¡¡¡¡¡Por qué no le clavaste el boli en el ojo!!!!??
¡¡¡¡¡Nenaza!!!!!
¡¡¡¡¡Pusilánime!!!!!! (¿se escribe así?, es que no soy guinista)

15 Noviembre 2006 | 06:49 PM

os car

os car dijo

Enhorabuena. A por ellos que son bajos y pequeños. Un abrazo.

16 Noviembre 2006 | 12:02 AM

Miss Julie

Miss Julie dijo

¿Quién había dicho que las historias de la tele dentro de la tele no funcionan? Magnífico argumento. Supongo que el ínclito gilipollas de tu ex jefe ahora estará en un puesto directivo de esa cadena o de otra, desde luego cualidades no le faltan.

16 Noviembre 2006 | 01:18 AM

Ruth

Ruth dijo

Una gran historia contada con una gran maestría, pero qué te voy a decir yo que tú no sepas.

¿Lo de ser jefe es una cuestión genética? ¿Es hereditario? Normalmente, los jefes parecen haber nacido como tal. Pocos empiezan "desde abajo" y suelen tener a una corte de "pringados" que les solucionan los problemas.

Yo también he dejado algún que otro trabajo puteante. Es un subidón.

16 Noviembre 2006 | 09:49 AM

El Teleoperador

El Teleoperador dijo

Me he reído todas y cada una de las veces que lo has contado. Por el amor de Dios, cuenta la de "¡Dos, tres!".

16 Noviembre 2006 | 09:56 AM

Angela

Angela dijo

¿Has pensado alguna vez dónde estarías hoy si aquel día no hubiera habido un atasco?

16 Noviembre 2006 | 12:23 PM

E. Martín

E. Martín dijo

¿Cómo? ¿Directivos de cadenas de TV histéricos que no tienen ni idea de realización? ¿Ni de tratar con sus subordinados? ¿Ni de técnicas de grabación ni edición? ¿Ni de nada?

Venga ya, eso es imposible. Cuando alguien es tu jefe es porque es mejor que tú en todo.

16 Noviembre 2006 | 12:37 PM

paco

paco dijo

Casi mejor que lo dejaras..tu ex-jefe parece de los que acaban su carrera entrando al trabajo con un ak-47

un saludo

16 Noviembre 2006 | 01:37 PM

Queco

Queco dijo

La próxima vez que nos veamos tengo que pedirte un autógrafo.

16 Noviembre 2006 | 02:28 PM

el impostor

el impostor dijo

Yo acabo de hacer lo mismo.

Pero sin la distancia que da el tiempo (tres años en tu caso) no es tan divertido.

16 Noviembre 2006 | 03:07 PM

aturdido

aturdido dijo

¡Genial! Apto para ser publicado en una versión autóctona del libro de William Goldman sobre Hollywood junto al resto de historias que tengas en el cajón. Pianista, te has lucido como narrador. Tendrían que ascenderte a jefe y darte el control. Si convirtieras esto en una serie seguro que no tendría nada que envidiarle a la que va a sacar Aaron Sorkin.

16 Noviembre 2006 | 03:52 PM

Ikke Leonhardt

Ikke Leonhardt dijo

*Standing ovation*

16 Noviembre 2006 | 03:54 PM

Josmachine

Josmachine dijo

¡¡Ha sido emocionante!!

Más historias, por favor.

:)

16 Noviembre 2006 | 08:06 PM

v a n i a

v a n i a dijo

Sé que no significa nada, pero has posteado esto en el mismo día que yo me he llevado el primer hostión profesional en el mundillo. Deberíamos tomarnos unas cervezas.

Gran post.

16 Noviembre 2006 | 08:49 PM

thehardmenpath

thehardmenpath dijo

Qué leches, venga: Unas cervezas y llevo un dvd con studios 60 subtitulados.

16 Noviembre 2006 | 08:57 PM

Galahan

Galahan dijo

Bwa ha ha!
Y lo genial que es contarlo así, con esos años de perspectiva...

Yo también tengo grandes momentos en mis recuerdos. A ver qué día me animo y los cuento en el Blog. Jeje.
Me alegro de tu decisión.

Como decía Ángela, lo que hubiera cambiado tu vida si no hubieses pillado ese atasco. Y luego nos quejamos de Gallardón... si lo hace por nosotros!

17 Noviembre 2006 | 12:08 PM

KesheR

KesheR dijo

Este es uno de los mejores posts que he visto nunca. Has transmitido con precisión asombrosa la locura de ese hombre. Se nota que eres escritor.

17 Noviembre 2006 | 03:32 PM

toni nievas

toni nievas dijo

puto mobing

18 Noviembre 2006 | 12:09 AM

Aitor

Aitor dijo

El chocolate caliente las tardes de lluvia...

La sonrisa cómplice y los caramelos a escondidas...

Una sufrida coartada a tiempo...

Opiparas cenas animando al engorde...

...Cuanto siento que no haya conocido a su abuela.

18 Noviembre 2006 | 11:57 AM

Pianista

Pianista dijo

Aitor, sáquese el dedo del culo: verá la vida de otro color.

Y le costará mucho menos teclear.

18 Noviembre 2006 | 02:13 PM

Cortesano

Cortesano dijo

Simplemente quiero decir que tres años despues yo sigo en la misma empresa y.... hace un mes que presenté mi dimisión para renunciar a esas 14 pagas, con su cesta de navidad y todo eso porque.... ¡¡¡LAS COSAS SIGUEN IGUAL!!!!

19 Noviembre 2006 | 07:08 PM

Sergio

Sergio dijo

Habría que decirlo más...

24 Noviembre 2006 | 09:18 PM

otro del gremio

otro del gremio dijo

Mi jefe al menos tomaba decisiones importantes. Ante cualquier consulta soltaba un: "Lo que sá (sea), pero ya". Como supondrás, tales decisiones estaban muy bien pagadas. Tanto que se fue a otra cadena ganando el triple. Quizás terminó siendo tu jefe o habían estudiado juntos.
La tele es así. Yo también me piré y conmigo mis trienios. Ahora las cosas son duras pero soportables. Antes no.

26 Noviembre 2006 | 08:05 PM

Campanilla

Campanilla dijo

Graciosísima la anécdota. Me ha encantado. ¡Cuénta más! ^_^
Saludos.

26 Noviembre 2006 | 08:56 PM

EL JEFE

EL JEFE dijo

Sólo quiero aportar un poco de luz a la siniestra imaginación de PIANISTA. Yo soy el JEFE. PIANISTA siempre llegaba tarde y no era mucho más resuelto que yo mismo que, como sí tomé chocolate con mi abuela en los días de lluvia, soy consciente de mis limitaciones y no tengo el dedo en el culo. Fueron tres las horas de retraso de PIANISTA y eso olía a "la madre de las dormidas". Es verdad, yo no tomé mis pastillas, pero el retraso en la grabación no se debía a mi incompetencia sino a un problema con el grafismo. No hablaba con mis zapatos, sino con mi pene, cuyo consuelo es infinitamente más reconfortante. No hablé de forma tan brusca o, al menos, no hablé con mayúsculas. PIANISTA no tenía ni mucho menos esa contención que parece reflejar en el post.
Una mañana, desayunando días antes de aquel suceso, escuché hablar a PIANISTA con los técnicos. Me faltó poco para entender aquel no era lugar para él, así que pensé "me lo cargo" por su bien, e intenté facilitarle una autopista hacia el cielo de los guionistas. Creo que lo hice bien, pues hoy, no es realizador ni pianista en un burdel. Hoy me deleita gratuitamente con relatos exquisitamente compuestos, no como sus realizaciones.

26 Noviembre 2006 | 10:03 PM

boro

boro dijo

qué grande, pianista

27 Noviembre 2006 | 01:03 AM

Airis

Airis dijo

EL JEFE ... busco curro, sigue vacante el puesto del PIANISTA?

28 Noviembre 2006 | 06:14 PM

EL JEFE

EL JEFE dijo

Ahora trabajo en otro programa, con un realizador que aspira a butanero... cuando le desquicie para que se reúna con su verdadera vocación colgaré la vacante aquí, en el blog de pianista, siempre y cuando a él no le importe.

1 Diciembre 2006 | 01:54 AM

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